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economía nacional y en la economía del interior castellano, no sabemos, en cambio, cuál pudo haber sido la incidencia económica del abastecimiento de ciudades no tan grandes, o de ciudades medianas y pequeñas en sus respectivos entornos26. En esta situación es difícil valorar con precisión, desde el punto de vista económico, los procesos de urbanización y desurbanización que se producen en el interior peninsular durante la época Moderna, porque desconocemos la incidencia real de los centros más importantes de consumo. Además de las ciudades existían otros centros importantes de demanda especializada como arsenales, obras públicas o fábricas. Los arsenales no estaban situados en la España interior, pero su demanda sí llegaba allí. Maderas, hierros, betunes, lonas y un sinfín de productos provenían en cada caso, de áreas geográficas muy dispersas, sobre todo del interior. En ese sentido, J. P. Merino estudió en su día el abastecimiento general de materias primas a la marina27. Algunas ciudades se beneficiaron de esas actividades de modo que creció su población y de ese modo, aumentó también su demanda. En el caso de Cartagena, aunque sea ciudad portuaria, se demuestra que los abastecimientos necesarios generaron sobre todo, una demanda deconomía nacional y en la economía del interior castellano, no sabemos, en cambio, cuál pudo haber sido la incidencia económica del abastecimiento de ciudades no tan grandes, o de ciudades medianas y pequeñas en sus respectivos entornos26. En esta situación es difícil valorar con precisión, desde el punto de vista económico, los procesos de urbanización y desurbanización que se producen en el interior peninsular durante la época Moderna, porque desconocemos la incidencia real de los centros más importantes de consumo. Además de las ciudades existían otros centros importantes de demanda especializada como arsenales, obras públicas o fábricas. Los arsenales no estaban situados en la España interior, pero su demanda sí llegaba allí. Maderas, hierros, betunes, lonas y un sinfín de productos provenían en cada caso, de áreas geográficas muy dispersas, sobre todo del interior. En ese sentido, J. P. Merino estudió en su día el abastecimiento general de materias primas a la marina27. Algunas ciudades se beneficiaron de esas actividades de modo que creció su población y de ese modo, aumentó también su demanda. En el caso de Cartagena, aunque sea ciudad portuaria, se demuestra que los abastecimientos necesarios generaron sobre todo, una demanda deconomía nacional y en la economía del interior castellano, no sabemos, en cambio, cuál pudo haber sido la incidencia económica del abastecimiento de ciudades no tan grandes, o de ciudades medianas y pequeñas en sus respectivos entornos26. En esta situación es difícil valorar con precisión, desde el punto de vista económico, los procesos de urbanización y desurbanización que se producen en el interior peninsular durante la época Moderna, porque desconocemos la incidencia real de los centros más importantes de consumo. Además de las ciudades existían otros centros importantes de demanda especializada como arsenales, obras públicas o fábricas. Los arsenales no estaban situados en la España interior, pero su demanda sí llegaba allí. Maderas, hierros, betunes, lonas y un sinfín de productos provenían en cada caso, de áreas geográficas muy dispersas, sobre todo del interior. En ese sentido, J. P. Merino estudió en su día el abastecimiento general de materias primas a la marina27. Algunas ciudades se beneficiaron de esas actividades de modo que creció su población y de ese modo, aumentó también su demanda. En el caso de Cartagena, aunque sea ciudad portuaria, se demuestra que los abastecimientos necesarios generaron sobre todo, una demanda d

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